LA IRONÌA DE SUÀREZ SOBRE EL FESTEJO DEL TELÈFONO… EL FÙTBOL DA REVANCHA CHAU KOEMAN, TIENES LOS MINUTOS CONTADOS EN EL BARCA.

El Pistolero explicó qué quiso hacer en el 2-0. Y al ser consultado si fue dedicado a Koeman, el delantero no se quedó callado.

Gol, festejo, perdón, y ¿dedicatoria? Luis Suárez fue el gran protagonista en el 2-0 del Atlético Madrid ante el Barcelona en el Wanda Metropolitano. El rival, y la manera en que salió tras su gol, le agregaron morbo al partido. Es que el Pistolero hizo miró hacia la tribuna, en donde estaba ubicado Ronald Koeman, e hizo el gesto de un teléfono. ¿Fue casualidad?

Fue para la gente que sabe que sigo teniendo el mismo número de teléfono y que lo sigo usando”, dijo con algo de ironía tras el partido. Y ante la repregunta de si se lo dedicó a Koeman, el uruguayo aseguró: “Para nada, pero si él se lo quiere tomar a pecho… Había quedado con mis chicos que iba a hacer ese gesto”.

Lo cierto es que Suárez viene haciendo este festejo desde hace ya un par de partidos, pero puede que haya sido un palito para el entrenador que lo limpió apenas asumió, pocos días después de la histórica goleada por 2-8 ante el Bayern Munich. Y está claro que el uruguayo no quería irse así del club en el que se convirtió en ídolo y en el que conformó un trío inolvidable con Neymar y Lionel Messi.

Lo que quedó claro, sin segundas lecturas, fue que Suárez se disculpó ante los hinchas del Barcelona por haber marcado. “Ya sabía que iba a pedir perdón, por el cariño, el respeto, por la trayectoria que tuvo en el Barsa, por el momento que están pasando los compañeros. Es difícil para ellos, por eso, respeto”, comentó.

El amor entre Luis Suárez y el Barcelona no se terminó. Por más que el Pistolero ahora la esté rompiendo en el Atlético Madrid mientras su ex club se hunde en una crisis sin fin, su relación con el cuadro culé va más allá y este sábado, después de convertirle un gol, el uruguayo pidió disculpas a la tribuna.

Antes de mojar, a los 23 minutos del primer tiempo, el Pistolero asistió a Lemar para el 1 a 0, con un pase de primera para dejarlo mano a mano con Ter Stegen. Y ya sobre el cierre de dicha primera mitad, Suárez clavó el segundo con una gran definición contra un palo y automáticamente le pidió perdón a los catalanes que asistieron al estadio.

Lucho, que llegó al Barcelona a mediados de 2014 y permaneció allí hasta el 2020, disputó un total de 283 partidos con la camiseta blaugrana, metió 198 goles y completó 97 asistencias. Además, conquistó cuatro Ligas, una Champions League, cuatro Copas del Rey, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y dos Supercopas de España. Es decir, alcanzó 13 vueltas olímpicas. Un crack.

Fue Lemar el que disparó primero. Ese futbolista con el que, Simeone, en este año y medio del público lejos, hizo lo de Lázaro: “Levántate y anda”. Lo que antes eran silbidos, ayer fue todo aplauso cuando corría a la grada con el escudo latiendo en la mano y el goool. Había intervenido Lucho, claro, que ya había olido la sangre. Cómo Araújo y Piqué temblaban cada vez que se acercaba João, con esos controles que parecían regates. La jugada nació en el portugués, impecable conducción, Suárez se la pidió con un abrir de brazos para ponerle el balón de primeras a Lemar, ejecutor. 1-0.

Se revolvió el Barça. Lo intentó por dos veces. Primero con un disparo desde la frontal de Coutinho que se fue fuera milímetros. Después con un balón servido por Memphis a un De Jong que no llegó en boca de gol, también por milímetros. El Barça se iba fundiendo en la noche, en su irremediable destino hacia la nada. Sólo Gavi le ponía ímpetu, pero jugaba demasiado solo. Apaciguada toda la electricidad culé de inicio por Lemar, apagada definitivamente por ese gol al descanso. El descerrajado por Suárez, que, mientras pedía perdón, quién sabe qué rugiría en su cabeza. Aquella llamada.

Nada cambiaría después

Nada cambiaría en la segunda parte: esa triste foto de un Barça superado en lo individual y colectivo, en el verde y la pizarra. Si se apretó atrás, delante sólo tuvo una ocasión. Fue de Coutinho ante un Oblak que alzó sus guantes con el semáforo en rojo. Lo buscaban los de Koeman a balón parado, con Ansu Fati, pero parece que se le han olvidado todos los caminos que llevan al gol. Plano arriba, sin desmarques ni rupturas, sin ideas. El Atleti resistió y aguantó. Entraron Correa y Griezmann al partido, se fue João. Y los minutos fueron pasando llenos de nada salvo eso: el Cholo otra vez con casi todo su público. Brazos en molinillo. Más alta la voz.

El partido lo había ganado en los primeros 45′. La firma de un epitafio. El de un Koeman que seguirá en pie pero ya está muerto. Por Luis Suárez. Poco más de un año después de que fuera al revés.

Suárez apuntilla a Koeman

Los tantos del uruguayo y de Lemar en la primera parte hunden aun más al conjunto de Koeman. Gran partido de João Félix. El Barça apenas generó peligro.

Lo que Koeman no imaginó, cuando hace poco más de un año levantó ese teléfono, es que, quizá, uno de sus últimos tiros en el Barça se lo descerrajaría aquel a quien llamaba, aquel que ya no le valía. Sus botas, decía, ya viejas, gastadas, amortizadas. Esas, las mismas, que ayer, cuando asomaba el descanso en el Metropolitano firmaban en sangre y pólvora la enésima muesca en el derrumbe de Koeman (aunque Laporta amaneciera confirmándolo, quizá por la falta de dinero y sustituto). El 2-0 del Atleti. Podrían decirle karma. Se llama Luis Suárez.

No le había curado aún la profunda herida en Lisboa y al descanso del Metropolitano ya tenía dos balas más Koeman, obligado a mirar desde el palco (por sanción) su obra. Un Barça que juega rodeado de dudas, nervios y tufo a crisantemos. Y eso que saltó al partido pintado al gusto del presidente, con un 4-2-3-1. Barça en tono Levante, sin experimentos. Con velocidad, posesión y jóvenes como Gavi, a la izquierda, corriendo hacia el futuro para desvanecer el negro presente. Pero, si comenzó como sabe, como se reconoce, secta del balón, no era profundo. Y mascar y mascar, sin profundidad ni ocasiones, sólo deja el juego como un chicle sin sabor. Y todo esto ya estaba en los planes del Cholo. Dejarles la posesión y matarles a la contra, a picotazos. Los llevaban todos en las botas João Félix y Lemar.

Con su titularidad, la de ambos, junto a Suárez, lastimó con facilidad el Atleti toda la inocencia culé. João y Lemar convirtieron la hierba del Metropolitano en un laberinto de espejos en el que introducían a Araujo, Piqué y Mingueza para transformarles en conos. Los dos fichajes más caros de la historia del Atleti, al fin, funcionando. Después de tantas dudas, pitos, de tantos grises. En el día en el que el Metropolitano se llenaba de nuevo, que rugía con casi todas sus gargantas, 60.594 a la vez, año y medio después. Ambos tienen la cabeza rápida y el pie del artista. Su partido fue una clase magistral de cómo asociarse y buscar espacios. Entre los dos apretaron aún más la mortaja de Koeman.

El análisis de Joao Félix.

“Contentos. Estamos bien, hicimos un gran partido y estamos felices”.

“Sabíamos que el Barcelona nos deja espacios para jugar. No están atravesando un buen momento, pero es el Barcelona y en un partido pueden cambiar las cosas. Teníamos mucho espacio, sabíamos que si yo tenía la pelota y me giraba, íbamos a tener ocasiones”.

“Estuve bien, pero falta el gol. Creo que la gente lo disfrutó, pero quiero seguir”.

“La afición ha estado increíble, la echábamos de menos”.

Cree en el karma y en el destino

De la mano de Suárez y De Paul, Atlético derrotó a Barcelona

Lamenta la situación del Barcelona

Tras ver la derrota del Barcelona ante el Benfica en Lisboa, destaca que “obviamente que uno como profesional, como colega, le duele ver a amigos así, cabeza cabizbaja, situación difícil que está viviendo el club, y no te alegras de eso, porque uno tiene sentimientos hacia el club como lo tengo hacia el Liverpool, hacia el Ajax, trabajé muchísimos años en el Barcelona y si en este caso somos rivales, ya a partir de hoy nosotros pensamos en el partido del sábado, y yo voy a defender y mi trabajo es amar al Atlético hoy en día, amo mi trabajo, y voy a tratar de hacer todo lo mejor para que al Atlético le vaya bien y no acordarme nada de esto”.

El mensaje más desolador de Piqué tras la derrota en el Atlético-Barcelona

El defensa barcelonista dio la cara, pero sus palabras dejaron una sensación muy pesimista a los aficionados

Desde un palco del Wanda, Koeman veía repetidos los goles del Atlético en la primera mitad haciendo gestos, sin disimular su enfado y con triple impotencia: la habitual de los entrenadores que no pueden intervenir en las acciones personales de sus jugadores en el campo; la de estar tan lejos del césped y no poder hablar directamente con los futbolistas y la tercera y más grave: la impotencia de ser entrenador de este Barcelona que no se encuentra y con un presidente, Joan Laporta, que cree en él los días pares y que duda los impares.

Ayer fue par y confió en él. No está tan claro que lo haga ya el vestuario. O eso se desprendió de las desoladoras palabras de Piqué tras la derrota del Barcelona contra el Atlético. Cuando le preguntaron por esa distancia entre el presidente y el entrenador, no quiso meterse. “Los jugadores no podemos meternos en el futuro del entrenador”, aseguró sin querer mojarse respecto a un Koeman que no deja estar discutido, pese al apoyo de Laporta.

Sí fue más claro al analizar el partido y los problemas del Barcelona: “Podríamos estar 3 horas jugando que no meteríamos un gol”, afirmó el defensa, que consideró que el equipo sí que había entrado bien en el choque, pero que los despistes de los goles, le dejaron sin posibilidades. La segunda parte fue un quiero y es imposible del Barcelona. “Es verdad lo que ha dicho Piqué”, ha añadido Koeman. “Para crear oportunidades contra el Atlético hay que abrir más el campo, pero esos jugadores no faltan. Jugamos mucho por medio, pero ellos son muy fuertes ahí”, explicaba el entrenador holandés

No puso paños calientes el futbolista, crudo y sincero: “El tema está complicado, estamos sufriendo”, insitía. ”Son tiempos difíciles y no lo habíamos vivido antes”, seguía. Y dijo una frase que aún crea más dolor: “Tenemos muchos problemas y la gente lo sabe”

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ASI ESTA LA TABLA CON BARCELONA AFUERA DE TODO

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